Hiperesfera

por Victor Gonzalez

Evolución – el lenguaje de la maquina (I)

He leído recientemente el libro de Richard Dawkins “Evolución” donde se explica de forma muy didáctica el concepto de evolución por selección natural. Parece que hay un gran porcentaje de personas que, bajo el paraguas del llamado “Creacionismo”, piensan que un ser supremo o divino creó todo el “catalogo” de criaturas completamente formadas hace unos pocos miles de años.

La verdadera ciencia tiene un metido de funcionamiento muy sencillo. Toda aquella hipótesis que no se pueda refutar mediante experimentación o deducción a partir de observaciones, no es científica. La teoría de la evolución ha pasado de hipótesis (propuesta a demostrar) a teoría demostrada más allá de dudas razonables simplemente porque se ha conseguido confirmar por observación e incluso se ha reproducido en el laboratorio. No hay ningún misterio, es más sencilla de lo que se piensa.

Todos los seres vivos del planeta (plantas, hongos, animales, bacterias) comparten un único origen. Esto es así por un hecho muy evidente pero descubierto a mediados del siglo XX. Todos los seres vivos llevamos dentro de nuestras células el mismo sistema de funcionamiento basado en ADN, un código universal de cuatro letras. Debemos recordar este punto, es muy importante: Todos los seres vivos funcionamos con el mismo programa universal, como si fuéramos un programa de ordenador. ¿No es esto ya increíble, misterioso y a la vez sencillo de comprender?

Todos tenemos el mismo tipo de código de cuatro letras, pero ¿de dónde viene ese código? Existen varias hipótesis como la hipótesis del origen basado en ARN (una molécula parecida al ADN pero con otras características). Aún así no se sabe con seguridad. La longitud de cada programa ADN es diferente en cada ser vivo, igual que la longitud del software de un ordenador es diferente a otro y va creciendo si el software se hace más complejo. Los seres vivos más sencillos tienen programas mas pequeños (miles de letras) y los seres vivos complejos cuentan con millones de letras en su “software”. Maquinas sencillas y maquinas complejas, pero todas usando el mismo “lenguaje máquina” de cuatro letras por dentro.

Se sabe mucho sobre la forma en la que evolucionó la vida a partir de unos códigos sencillos que fueron haciéndose mas complicados con el tiempo. El mecanismo que utiliza la Naturaleza puede parecer bastante simple o elegante según se vea. Simplemente sobrevive lo que no se muere. Si un ser vivo sobrevive lo suficiente para reproducirse, su programa de funcionamiento, su ADN, pasa a la siguiente generación. Si no sobrevive, su programa no pasará. Sólo perdura aquello que perdura – parece una tautología, pero también es cierto que el ser humano intenta siempre encontrar un sentido profundo a cosas que, tal vez, no lo tengan.

Toda esta historia de programas “software” seria muy aburrida si el programa original no hubiera cambiado, si la primera molécula considerada viva se hubiera quedado igual generación tras generación. Por ejemplo si todavía estuvieramos usando la primera versión de Microsoft Windows 1.0. Pero sucede que los códigos cambian por varias razones, ya sea por que el sistema de copia del código no es perfecto y comete de vez en cuando errores (cambian algunos bits), ya sea porque se combinan dos códigos para generar uno nuevo (sistema de reproducción sexual – nos suena ¿verdad?). En cualquier caso la idea es: los programas van cambiando con el tiempo. Esto produce en última instancia la diversidad de la Naturaleza.

Darwin fue el primero en darse cuenta de este mecanismo, atando los cabos de un mecanismo ciego de selección natural con la gran riqueza y diversidad de los seres vivos, perfectamente adaptados a su entorno. Darwin no necesitaba ninguna “mano diseñadora” para ajustar cada forma viva a su entorno. Antes que Darwin se pensaba que cada ser vivo estaba perfectamente diseñado para su función por algún proceso inteligente o divino. La abeja diseñada para volar y recolectar polen, la jirafa con su cuello alto diseñado para alcanzar las ramas de los arboles, el colibrí perfectamente adaptado para libar las flores también perfectamente adaptadas a la lengua del colibrí, y así toda la infinidad de seres vivos.Por supuesto siempre había algunos casos preocupantes: ¿qué divinidad diseñó al maldito virus de la gripe que mataba tantas personas? ¿quién diseño la crueldad de la avispa que pone sus huevos dentro de una oruga para que las avispitas se coman a la oruga viva desde dentro?

Richard Dawkins achaca a Platon y su mundo de las formas perfectas “platónicas” esa idea no científica, en la cual se nos induce a pensar que existe una idea platónica de “pájaro” y una idea platónica de “jirafa”. Las formas perfectas ya existían en el mundo de las ideas, en el mundo de los dioses. La Naturaleza simplemente tiende a esas formas perfectas. Pero, ¿que sucedería si encontramos un día una jirafa con el cuello mas corto o con alas? ¿Puede el diseñador perfecto fallar?

Esto es precisamente lo que sucedió cuando se empezaron a encontrar fósiles. Fósiles que hablaban de una historia de millones de años en el pasado y de seres vivos extraños que ya no existen. Fósiles que hablan de seres intermedios entre los humanos y los monos, entre los pájaros y los dinosaurios, entre los peces y los animales terrestres, insectos gigantes, plantas extintas. Los fósiles han abierto al hombre la gran Historia de la Naturaleza y han roto con esa idea de “diseño de catálogo”. Como dice Dawkins es el mayor espectáculo en la Tierra.

Seguimos en el siguiente capitulo.

julio 10, 2010 Posted by | libros | Deja un comentario